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Salpicón de Temas

Lógica Difusa

 

Aunque parezcan conceptos antagónicos entre sí, el término lógica difusa existe (http://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%B3gica_difusa), y es algo que todos utilizamos a diario aunque no seamos conscientes de ello. Todos sabemos el precio que pagamos mensualmente por nuestra hipoteca (prometí no hablar de este tema pero no me resisto) comparado con lo que nos han dado a cambio y en un ejercicio de lógica difusa podríamos decir que nuestra casa es una porquería, estoy seguro que ninguno de ustedes pensaba antes de leer esto que a este simple razonamiento se le denominaba emplear lógica difusa, pero así es.

Si aplicamos este discurso a las ÑTI, podríamos ver que no siempre podemos utilizar este proceso mental, se hace ciertamente difícil detectar cuando algo lógico no está difuso. Cuando una empresa decide realizar una inversión, por ejemplo abrir una nueva delegación, comprar una maquinaria o contratar a un nuevo empleado, siempre tiene en mente un objetivo, el beneficio. Mejorarlo, incrementarlo, etc. pero siempre se realiza con ese objetivo en el punto de mira, salvo cuando se realiza una inversión en ÑTI, toda inversión en ÑTI puede ser justificada, pero nunca con el objetivo en mente del beneficio.

Si analizamos el término ROI (http://en.wikipedia.org/wiki/Return_on_investment) vemos que cualquier inversión tiene su ratio de retorno, (me explico que ha quedado esto como muy americanizado), cuanto mejoro mi beneficio para compensar la inversión que estoy haciendo y por lo tanto cuanto tiempo tardo en recuperar ese dinero que he invertido. Si una empresa abre una delegación analizará que los gastos de esta, deben compensarse con el incremento de ventas, de crecimiento en número de clientes, etc. y por lo tanto en beneficio, pero si la empresa decide cambiar los equipos informáticos de sus trabajadores no va a conseguir que se venda más, que se compre más barato, lo que se va a conseguir es que sus empleados naveguen mejor por internet o “chateen” (no confundir con el término más castizo,   http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=chatear) más deprisa.

Cuando una compañía decide cambiar su sistema de gestión y lo implanta con tecnología web (muy de moda desde hace algunos años) no están pensando que todos sus administrativos están en una única oficina, que sus clientes no van a acceder al sistema y que sus máquinas son de hace cinco años, están pensando que ante el consejo de administración han realizado una gran inversión en mejora del sistema, en no discutir con los consultores que ha contratado (generalmente por que no se tiene criterio para discutir con ellos), etc.

Estando como estamos, podríamos decir aplicando la lógica difusa que nuestro nuevo sistema informático no entra dentro del cálculo del ROI de la compañía y que no es nada caro, ya que permite que nuestros administrativos den de alta los pedidos desde su casa y nuestros comerciales (personas que atienden a los clientes detrás de un mostrador) pueden vender fuera de nuestras tiendas. Por supuesto el día que alguno de nuestros clientes y amigos encuentra nuestro fichero de clientes colgado del “emule” corren ríos de tinta y de lágrimas por los rincones de la oficina.

Podríamos decir como resultado del proceso lógico que cuanto menor sea nuestro ROI (no podemos, ni nos planteamos recuperar la inversión) del sistema informático, la veracidad de la afirmación “el listado de nuestros clientes circula por internet” es más cierta.

Como diría un amigo mío, esto con el 390 no pasaba.

 

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